Este era el año en el que se debía de acabar con la maldición de los octavos de final en la Champions. Y así ha sido, Mourinho ya ha conseguido uno de los objetivos que le marcaron los que le trajeron al banquillo del Bernabéu, devolver al Real Madrid entre los grandes de Europa y así lo ha hecho, siempre con la ayuda de sus pupilos que supieron jugar un partido en el que las dudas aparecieron durante gran parte de la primera parte.

Los primeros compases del partido fueron madridistas, hasta dos ocasiones claras de Marcelo y cada vez que llegaba la punta de lanza madridista al área francesa hacía ocasiones de peligro. Pero llegaron las dudas después de diez minutos de asedio y derribo, al ver el empate a cero los jugadores dieron un paso atrás y empezaron a contemporizar el ritmo del partido ante los mejores minutos del Olympique de Lyon que no tenía ninguna mordiente en ataque.

Pero llegó el gol del mejor jugador del partido, Marcelo tiró del carro, brilló en ataque y con su tanto consiguió que la afición se viera en la siguiente fase y disipara los miedos a otro fracaso. La segunda parte tuvo a un Olympique de Lyon dudoso de volcarse al ataque o esperar a que llegará un milagro en forma de empate, al final entre las dudas llegaron errores defensivos que terminó por matar las esperanzas de los hombres de Aulas.

El debate del nueve para el partido de hoy lo ganó Bezemá, justificó su presencia con el segundo gol del partido y daba así las gracias al técnico que lo ha recuperado para la causa. Pero el partido tuvo su punto negativo y no es otro que el central portugués que sigue con un cable pelado dentro de su cabeza, hoy ha estado a punto de ser expulsado en un par de ocasiones, sigo pensando que este tipo de acciones le hace un flaco favor al central que está pendiente de renovar con su club.

Al final tres goles que saben a poco después del buen hacer de Lloris que evitó una goleada mayor. La afición disfrutó nuevamente de una clasificación para cuartos de final y ven con muchas esperanzas hacia el futuro europeo, haciéndoles soñar porqué no, con la décima.

En el otro partido de octavos disputado esta noche, el Chelsea empató a nada ante el Copenhague y consigue la clasificación sin brillo. Fernando Torres jugó veinticinco minutos y no consiguió hacer su primer gol con la elástica “blue”.