Los jugadores del Rayo Vallecano están llegando a la desesperación, no ven salida a su caótica situación y están dispuestos a no disputar el próximo partido de liga con la sanción que puede conllevar. El ascenso a Primera división está en juego y sobretodo la ilusión de los rayistas que ven con pesimismo el futuro del club, en estos momentos unido al futuro de las empresas de su propietario, Ruiz Mateos.

Ahora no sólo es el fútbol lo que importa, estamos hablando de familias que están terminando sus ahorros y ya no pueden subsistir en el día a día. Hay jugadores que han tenido que ver como sus mujeres e hijos han tenido que volver a su ciudad de origen, no pueden mantenerlesy los propietarios no están dando solución a este grave problema.

Siempre he opinado que nuestra liga debería tomar las medidas en contra de los clubes que gasten más dinero del que entren en sus arcas, es fácil hacer un equipo competitivo si luego no se paga a los jugadores, equipos como por ejemplo el Numancia se basan en sus presupuestos para evitar tener deudas, con este sistema de competición al que trabaja bien la parcela económica se le perjudica, mientras a las entidades derrochadoras se le beneficia.

Parece ser que hay compradores para el club, ya han habido contactos pero parece que a corto plazo no habrá solución con la deuda que tienen con los futbolistas. Hasta ahora no le ha afectado a los jugadores su precaria situación, pero todavía quedan dos meses de competición y muchos puntos en juego para perder la condición de líder, peligrando hasta el ansiado ascenso. Pero los rayistas confían a día de hoy de la competitividad de sus jugadores.