Era la segunda vez que el submarino amarillo se presentaba en una semifinal europea, la primera rozó la proeza pero en está segunda un torpedo llamado Falcao ha hundido el submarino y sólo queda un heroicidad para conseguir la proeza de la clasificación.

Ambos equipos salieron desde el principio a por la victoria, los dos tenían las defensas adelantadas, la fuerte presión lusa no impedía que los jugadores españoles salieran bien de la presión. A pesar de las llegadas constantes de los hombres de Villas-Boas, las ocasiones eran inocentes y no lograban acertar con los remates a la portería de Diego López.

Mientras el Villarreal conseguía llegar con peligro, hasta tres ocasiones claras tuvieron para adelantarse pero no sería hasta el último minuto de la primera parte, cuando un pase al hueco de Borja Valero llegaba a banda derecha, Nilmar centraba para que Cani rematara a gol batiendo a Helton y silenciando Do Dragao.

La alegría duró lo que dura el descanso, a los del Madrigal les sentó muy mal llegar al vestuario. Desde el inicio de la segunda parte sólo existió un equipo y un jugador brilló por encima del resto, Falcao. Muy pronto llegaría el penalti de Diego López sobre el colombiano y el empate dejó tocado a un submarino que le faltaba oxigeno para intentar mantenerse a flote.

Desde ese momento la hecatombe, los torpedos lusos “Falcao” golpeaba una y otra vez sobre la base del submarino que se hundía sin solución al fondo de la eliminatoria. Guarín fue el otro goleador del partido y Hulk demostró nuevamente una fortaleza física descomunal.

Ahora sólo queda esperar un milagro en forma de remontada en el Madrigal, la esperanza es lo último que se pierde y eso debe inculcar Garrido a sus hombres, en una tarea que parece casi imposible.