Habían tres equipos que se iban a disputar el ascenso directo a Primera división. Rayo, Betis y Celta empezaron la temporada marcando un ritmo muy alto en la competición y quedándose sólos a las primeras de cambio. Con piñón fijo durante gran parte de la temporada, se alternaban el liderato entre ellos y todo parecía indicar que sería así hasta final del curso futbolístico. 

Pero estos tres equipos se han empeñado en dar emoción al final del campeonato, desde que comenzara la segunda vuelta han tenido rachas negativas de resultados, el último en sufrirla el Celta de Vigo de Paco Herrera debe pensar más en clasificarse para los play-off que en ascender directamente.

La renta con los equipos que vienen pisando fuerte desde atrás se está recortando de manera alarmante, con el Elche que es su predecesor en la tabla clasificatoria era de diecinueve puntos hace dos meses y en estos momentos son tan sólo tres puntos los que separan a ambos equipos, la tendencia negativa de los gallegos es preocupante, no tiene la tensión que tienen los rivales que llevan luchando por estar los play-off desde principio de temporada y esto puede ser un hándicap para los celestes.

Ahora habrá que ver si Herrera es capaz de sacar a su grupo de jugadores de la espiral de resultados en la que está sumido, quedá todavía nueve jornadas y pueden meterse de nuevo en la lucha por entrar entre los dos primeros clasificados, pero si no se mejora puede peligrar incluso el acceso a las eliminatorias por el ascenso y eso sería un fracaso después de media temporada prometedora.