Cuando Quique Sánchez Flores hizo debutar a un joven canterano bajo los palos del Vicente Calderón, nadie se podía imaginar que se haría dueño y señor de una posición tan conflictiva en la entidad rojiblanca. Incluso la opinión pública lo ha señalado como futuro sucesor de Iker Casillas en la selección española. 

El buen hacer en la portería y la gran madurez de este joven de diecinueve años, ha hecho que los colchoneros lo tengan como un ídolos desde el debut. Desde la llegada de Fernando Torres al primer equipo, la afición no se sentía tan identificada con un jugador como con el guardameta y él ha devuelto las muestras de cariño, liderando la temporada pasada al Atlético de las dos copas.

En la tarde de ayer y dejando su portería a cero, cumplió cincuenta partidos con el escudo atlético en el pecho, pero llama la atención que pueda ser de los últimos encuentros que dispute en el Manzanares ya que suena como futurible para el Manchester United. Pero de suceder ese traspaso eso será a partir del mes de junio, es un activo importante del club, puede ayudar a sanear la maltrecha economía del club, pero mientras tanto los rojiblancos deben disfrutar de su portero y pensar que puede serlo durante muchas temporadas.