Diré que me esperaba mucho más del Real Madrid en este partido de vuelta, después de ganar la Copa del Rey pensaba que saldrían con más intensidad, buscando el partido e intentando sentenciar y comer la moral al Fútbol Club Barcelona, pero no fue así y nuevamente Mourinho salió ultradefensivo, buscando el empate sin goles pero que esta vez no salió.

Y es que el portugués no se ha dado cuenta que cuando calienta un partido ante el Barça, aparte de motivar a sus jugadores, también lo hace con los jugadores culés que está vez salieron más motivados y sin arriesgar consiguieron llevarse el partido.

No contaré mucho sobre el partido porqué fue el mismo que elde liga, ultradefensivo los blancos y los culés sin arriesgar. Sólo en los últimos compases de la primera parte se animó un poco, pero más se animó cuando Stark señaló el descanso, Pinto agredió al delegado del Real Madrid y se produjo una tangana bestial en el túnel de vestuarios que acabó con la expulsión del guardameta culé.

En la segunda parte más de lo mismo, hasta que llegó la expulsión de Pepe en el minuto 60, una plancha agresiva sobre Daniel Alves fue castigada con roja directa por el colegiado alemán, que interpretó voluntariedad en la plancha para decidir la expulsión del portugués. Desde ese momento los azulgranas buscaron el gol pero con precaución y llegó en el minuto 67, una jugada donde Afellay se va de Marcelo y centra para que el argentino remate a gol. Cuando todo parecía que acabaría con ese gol, apareció nuevamente la estrella de la albiceleste para hacer una jugada personal y batir con un suave toque a Iker, sentenciando el partido y casi la eliminatoria.

Lo que todavía no me puedo explicar es porqué Mourinho con esa plantilla, sigue emperrado en jugar como lo hizo, le salió bien en liga pero esta vez tuvo tanto miedo a la derrota que cayó en su propios miedos. Con un hombre menos y con el gol en contra, siguió defendiendo para evitar el segundo que llegó, pero si alguien perdió esta eliminatoria en el Paseo de la Castellana no es otro que el técnico luso, para una final es muy valido, pero para una semifinal de Champions no lo es,era hacerse el hara-kiri para ir con opciones al Nou Camp.

La clave del partido fue la expulsión de Pepe, no entraré si ha sido justa o no, ni siquiera diré lo que hubiera hecho, pero alguien le debería decir al luso que estaba en el punto de mira, que sus acciones no son miradas con el mismo calibre por un arbitro español que con uno del resto del continente.

Ahora queda saber lo que pasará en el partido de vuelta, el Real Madrid debe salir a buscar la remontada, es la obligación de un club con la grandeza de los blancos, pero es una tarea muy difícil y casi imposible.

El Barça hizo lo que quería, no arriesgó porqué sabía que eso buscaba su rival y se dedicó a realizar su fútbol, toque, toque y mucha paciencia hasta que en la segunda parte llegaron los goles, incluso con uno más no se lanzó a por el gol con descaro y estuvo muy atento a no encajar ningún gol.

Para escribir sobre estos clásicos he utilizado varias veces un símil pugilístico. En los dos primeros partidos ambos se vigilaban y bailaban uno alrededor de otro, se intercambiaban golpes, hasta que el Real Madrid llegó con un derechazo a tambalear al Barça. El tercer asalto comenzó con el púgil azulgrana todavía tocado y los blancos en vez de buscar noquearlo, se dedicó nuevamente a defenderse de los posibles golpes que llegaran de los guantes de su rival. Finalmente y terminando el asalto, dos golpes de izquierda dejó en la lona al púgil madridista que ha visto como la campana le ha salvado de un KO. Queda el cuarto asalto, veremos como acaban los púgiles.

Antes de acabar pediría un poco de reflexión a los profesionales que estuvieron en el terreno de juego y a los dos hombres que los dirigen. El intercambio de palabras como lo hicieron en el día anterior caldea el ambiente, pasando lo que ocurrió en el descanso con la agresión de Pinto sobre Chendo, unas imágenes sencillamente lamentables.