Es cierto que cuando Mourinho fichó por el Real Madrid, todos sabíamos que podía ocurrir, sus jugosas declaraciones hacían frotarse las manos a todos, tanto diarios, radios y televisiones que veían un filón en el luso. Pero lo verdaderamente importante era saber si sería capaz de acabar con el dominio culé en las competiciones nacionales y europeas.

Transcurrida casi toda la temporada, podemos decir que se le podía dar un bien a su curso con el mejor club del siglo XX. No ha igualado a Pellegrini en sus puntos, se ha quedado sin opciones al título de liga mucho antes que el chileno. El triunfo en Copa del Rey es indudable y ha logrado llevar a las vitrinas un trofeo que no lograba el madridismo en dieciocho años, pero no nos equivoquemos es un trofeo menor, a pesar que tiene más valor por haberlo ganado al eterno rival. Y a pesar de la posible eliminación en semifinales, ha logrado realizar una Liga de Campeones magnífica.

Pero el precio que está pagando y pagará en el futuro el Real Madrid por tener a José Mourinho en el banquillo es alto. Siempre la entidad de Concha Espina ha sido admirada, respetada y querida en casi todos los puntos de nuestro país, pero las formas del luso y el apoyo incuestionable de los aficionados a su técnico está llevando el odio y el rencor a todos los estadios que visitan tanto en liga como en Europa.

La radicalización de su discurso, que a veces parece de una persona que siempre piensa que todo el mundo quiere perjudicarle, que no comete errores y que cuando se equivoca siempre acaba desviando la atención para que no se hable de los fallos que ha cometido, empieza a ser demasiado previsible. En rueda de prensa que decir, no quiero que ningún lector madridista se me enoje, pero parece el típico niño llorón que tiene una pataleta cuando no se sale con la suya.

Y cada día que pasa me hago la misma pregunta, ¿qué le ocurre a la afición madridista con Mou? He visto pasar por el Bernabéu grandes técnicos que han llevado muy lejos al Real Madrid y que han sido destituidos a la mínima del puesto. Sin ir más lejos, Vicente Del Bosque después de ganar 2 Copas de Europa, 1 Copa Intercontinental, 1 Supercopa de Europa, 2 Ligas y 1 Supercopa de España fue de los mejores técnicos que se han sentado en el banquillo merengue, fue destituido por Florentino Pérez por no tener carisma (que ojo tuvo el amigo, hace pocos años ganó el primer Mundial para España). Fabio Capello en dos épocas diferentes logró dos ligas y fue criticado por su juego. Y así muchos técnicos que haciendo las cosas bien no se le dio la oportunidad de darle una continuidad que podría haberle dado frutos. Pero con el luso, que todavía no ha demostrado mucho más que Del Bosque en su época se le admira y se le continúa apoyando en la cruzada ante el barcelonismo.

Yo le quiero preguntar a la afición madridista en estas líneas y como amante del fútbol ¿cuando han visto al Real Madrid jugar unas semifinales de Champions defendiendo como lo hizo el pasado miércoles? Tan sólo 21% de posesión de balón en muchas fases del juego, con los once hombres metidos en su propio campo y arriesgando lo mínimo como si fuera un equipo pequeño. Mourinho parecía que deseaba la expulsión de Pepe para desviar la atención de lo que verdaderamente importaba, el juego del equipo en un partido importante para estar en la final de Wembley.

¿Por qué no le pide explicaciones el madridismo? El Barça salió temeroso, no sabía si se iba a encontrar al Madrid de liga o al de copa al principio del partido. Si el Real Madrid hubiera logrado un gol en el primer cuarto de hora ante el Barça, las dudas, las bajas y los nervios podían haberle jugado una mala pasada a los culés, pero eso es algo que ya no sabremos.

Así que espero que todo lo que se relaciona con el Real Madrid salga de esta espiral negativa en la que ha sido introducida por José Mourinho. El Madrid ha sido el mejor club del siglo XX, ha vivido, vive y vivirá sin el portugués, así que espero que todos comiencen a exigir al luso lo que tiene que hacer en ese banquillo, que es ganar títulos, jugar de manera que la afición se sienta orgullosa y que todo el Mundo vuelva a respetar al club blanco como un club señorial.