Épico partido el que hemos vivido en el estadio de Mestalla en la noche de hoy. Partido que ha cumplido con las expectativas creadas desde que se supo que ambos se disputarían la finalísima de la Copa. El Real Madrid ha sido justo vencedor de este torneo, al igual que pudo haberlo sido el Barça que no pudo con el gran papel realizado por los hombres blancos.

El primer tiempo fue totalmente para los blancos que sorprendieron al no salir con el mismo esquema defensivo que en el Bernabéu. Incluso se pudo ir al descanso por delante si llega entrar el cabezazo de Pepe que se estrelló contra el palo derecho con Pinto ya batido, incluso maniataron al Barça que no pudo hacer su juego y que no disparó entre los tres palos.

Pero a los hombres de Mourinho les costó entrar en la segunda parte, el descanso cortó el buen juego que estaban realizando y vieron como los azulgranas se hicieron dueños y señores del terreno de juego. Supieron sufrir durante todo el segundo periodo, el Barça se acercaba con peligro a la portería rival pero la defensa con un esfuerzo sobrehumano.

Con ambos equipos generosos en el esfuerzo físico, llegó la hora de la prorroga, un partido con una intensidad que desde hace años no se recuerda y que por fín engrandece a este torneo que tanta falta le hace. Durante el tiempo extra y cuando la gente pensaba que terminaría otro clásico sin que apareciera Cristiano Ronaldo, apareció el portugués para hacer el gol de la victoria y que lleva a las vitrinas del Santiago Bernabéu un trofeo que no conseguía desde hacía 17 años.

El gol lleno de fuerza al Real Madrid que no sentía el cansancio en las piernas y acabó mucho mejor los últimos treinta minutos del partido. El Barça lo intentó pero no pudo hacer el gol del empate y Undiano Mallenco que tuvo una actuación notable pitaba el final, el madridismo vuelve a celebrar un título después de tres años y Casillas levantó el último trofeo que le quedaba para conquistar.

Ahora toca pensar en la eliminatoria de la Liga de Campeones en la que el Real Madrid sale muy reforzado, ahora ha conseguido dar la vuelta a la tortilla y no se ve inferior a los culés. Será una bonita eliminatoria y emocionante como han sido estos dos últimos partidos, pero eso será otra historia.

No quiero terminar estas líneas sin mencionar el gran perder del Barça que se mantuvo en el terreno de juego mientras Iker recibía el trofeo, pudiendo verse a Piqué entre los madridistas felicitandoles por el éxito y callando las críticas de un medio escrito que comienza a parecerse más a Salvame de Luxe que a un periódico deportivo de nivel.

Mi más sincera enhorabuena a todos los madridistas por la consecución de este título.