A sus dieciocho años, Iker Muniaín se ha convertido en una de las estrellas emergentes y esperanzadoras del Athlétic de Bilbao de cara al futuro. Desde su debut en julio del 2009 con la zamarra rojiblanca, el joven extremo no ha pasado desapercibido ni en su juego, ni en sus declaraciones.

Puede ser que sea por su juventud, su desparpajo en el terreno de juego pasa también a las ruedas de prensa en la que está temporada no han pasado desapercibidas tanto en Getafe como en Pamplona, esta última su ciudad de origen.

Antes de su visita en el Coliseum Alfonso Pérez, ante la pregunta por viajar en autobús hasta la ciudad madrileña, Muniaín contestaba que ellos irían, ganarían y volvían. Esto molestó a jugadores, técnicos y aficionados azulones que reclamaban que tuviera un poco más de respeto. Finalmente no se llevó la victoria y todo quedó en tablas.

Pero parece ser que no aprendió la lección de aquel momento, en el partido disputado ayer ante Osasuna también hubo polémica y en su ciudad de origen no fue bien recibido, el motivo, las palabras en una rueda de prensa en la que indicaba que. “No sé por qué tengo que tenerle cariño a Osasuna. A mí nunca me han dado nada y siguen sin dármelo. Desde que era pequeño me he enfrentado contra ellos y ahora que juego en el Athletic también. Yo soy del Athletic desde siempre”. Encima fue el artífice del gol que daba la victoria a los bilbainos en su visita al Reyno de Navarra, en una jugada de picardía que propició con un leve empujón el choque entre Ricardo y un defensa rojillo.

No seré yo el que diga si esta bien o mal lo que haya dicho Muniaín, él siente eso y así lo ha manifestado, pero no le vendría mal consejos por parte de su club para evitar estas polémicas innecesarias y que sólo pueden traer problemas que se pueden evitar. También deberían decirle al navarro que a lo mejor tiene que recalar en otro club a lo largo de su carrera deportiva y que debería ser políticamente correcto para que  no se le cierren puertas en un futuro de entidades que puedan contratarle.