Vivimos en un país de extremo en el que se ha vivido una guerra civil entre hermanos que pensaban diferente, un país en el que no existe punto intermedio para la mayoría, o es blanco o es negro, PP o PSOE, Barça o Madrid y así en una infinidad de decisiones a la hora de elegir. No aprendemos de nuestros errores y cada vez radicalizamos más nuestra sociedad en pro de una mayoría clasista que desestima a la minoría que piensa diferente.

Los que pensamos que existen otra variedad de colores nos quedamos asombrados con los diarios deportivos que se están volviendo cada vez más ultras. El diario Marca cada vez está más talibanizado a favor del Real Madrid, pero no son menos el Mundo Deportivo y el Sport con el Barça. Un claro ejemplo de esa talibanización es el diario As, hoy he podido ver en un blog que merece y mucho la pena, un post dedicado a la patada de Pepe, os recomiendo que veáis la foto y podáis analizar mis palabras, el blog es La libreta de Van Gaal.

Estos clásicos nos pasarán factura a todos los españoles que amamos el fútbol y a nuestra selección. La tensión que está viviendo nuestros internacionales están enfriando la amistad que había entre ellos, el buen rollo que nos llevó a la consecución del título europeo y mundial. En junio con los amistosos que jugará España veremos como está el vestuario de cara a la próxima temporada.

¿Y qué podemos hacer para no radicalizar tanto el fútbol? Sobretodo no seguir a pies juntillas lo que redactan los diarios deportivos más prestigiosos del país, están haciendo mucho daño al fútbol sólo por la avaricia de vender más y más periódicos, eso se nota cuando sale el Estudio General de Medios, en el que siempre se valora lo mucho que se ha vendido, el liderato o el acercamiento con otros diarios.

También se puede hablar de fútbol sin el odio que se está empleando en estas últimas semanas, odio visceral hacia aquel que no piensa como nosotros y en el que se justifica lo injustificable. Cada acción que señala el arbitro es mirada con lupa, incluso acciones que debemos ver repetidas hasta la saciedad, cristicamos los errores arbitrales.

Pero sobretodo en este planeta globalizado, no nos aprovechemos del anonimato que nos da un teclado, una pantalla y un nick que no se nos asocie para atacar al rival con palabras malsonantes, odio y sobretodo con ganas de provocar a todo aquel aficionado rival que intenta dar su modesta opinión.

Entre todos podemos y podemos hacer un fútbol mejor, personalmente prefiero tener rivales que tener enemigos.