Al igual que ocurriera ayer, los favoritos para pasar a las semifinales de la Champions no fallaron y certificaron el pase que habían encarrilado en el partido de ida.

Todos pensabamos que el Tottenham saldría a por todas desde el principio, White Hart Lane estaba lleno a rebosar y esperaban a un equipo agresivo, mordiendo para conseguir un gol tempranero que alimentara el sueño de la clasificación, pero se encontraron a un equipo miedoso, demasiado preocupado en no cometer errores que pudiera aprovechar su rival a la contra.

El equipo de Mou hizo un partido práctico, sin alardes en ataque y muy seguros en defensa. Marcaron el ritmo del partido en todo momento y la seguridad de la zaga permitió que no pasaran apuros en todo el partido. El único lunar en el partido fue la tarjeta amarilla a Carvalho que se perderá el partido de ida ante el Barça, una error infantil y una entrada a destiempo que le condenan a ver el partido desde el graderio del Bernabéu.

El empate hubiera sido el resultado más justo ante la nulidad en ataque de ambas escuadras, pero Cristiano Ronaldo probó suerte desde treinta metros y Gomes se convirtió en el mejor amigo del Madrid en la noche de hoy, su error facilitó la victoria a un equipo que buscará la final de Wembley ante su eterno enemigo.

Todo ha sido positivo para los seguidores del Real Madrid, el eterno capitán lideró al Schalke 04 a las semifinales de la competición al vencer nuevamente en Gelserkirchen al campeón. Un gol y una asistencia sigue alimentando la leyenda del siete, que con un equipo a priori débil ya está a un paso de la gran final. Puede gustar más o menos Raúl, pero sólo nos queda quitarnos el sombrero ante un hombre que está escribiendo con letras de oro su mejor participación en la Liga de campeones.