Desde que se sabía que al Barça y al Levante les valía el empate para lograr sus objetivos, era cuestión de esperar y ver como sucedían los acontecimientos. El gol de Keita adelantaba a los blaugranas y Caicedo hacia las tablas antes del descanso, no había que ser un oráculo para saber que el partido acabaría así, en la segunda parte los culés se encargaron de dormir el partido y esperar que el colegiado pitara el final del encuentro.

Déjà vu el vivido en el Ciudad de Valencia, hace cinco temporadas ocurrió exactamente lo mismo y ambos necesitaban el empate. ¿Qué ocurrió? lo mismo que esta noche y es algo normal. Hay gente que puede criticar los últimos minutos de ambos equipos, pero la liga dura 38 jornadas y los deberes están para hacerlos.

El Barça suma tres ligas de modo consecutivos, pleno de títulos ligueros para Pep Guardiola y un premio a un estilo de juego y al buen hacer del fútbol base del club blaugrana. Ahora podrá centrarse en la final de la Liga de Campeones en Wembley, no arriesgar a los jugadores importantes y preparar el partido ante el Manchester United para que esta sea otra temporada para enmarcar.