Esta noche será una nueva jornada de transistores. Los nervios están a flor de piel y la afición está esperando con ansiedad que llegue las diez de las noche para saber que pasará con su equipo. Los más forofos estarán inapetentes durante todo el día, nerviosos, mal genio, las horas se pasarán lentamente y parece que será el día más largo de su vida.

A todos se les pasará estos malestares allá por medianoche, pero una afición llorará desconsolada su descenso a la división de plata. ¿Quién tiene más posibilidades de caer en el descenso? se preguntará más de uno. Personalmente creo que el descendido saldrá del derrotado en el Real Sociedad-Getafe, pero en fútbol puede pasar cualquier cosa.

Desde las 22:00 horas, veremos los banquillos repletos de suplentes con cascos y mordiéndose las uñas, mientras sus compañeros estarán jugándose la vida en el tapete e intentando aislarse de lo que ocurre fuera del terreno de juego. Pero me llega una pregunta a la mente, ¿será positivo que los jugadores sepan el resultado de otros encuentros en el césped? un mal resultado en otro campo puede hundir el estado anímico de los once jugadores y puede pasarle factura.

Lo único que no me ha gustado de esta semana en la que ha sido tensa la espera de los clubes implicados, ha sido el intercambio de mensajes con la temática de los amaños de partido. En el caso del Levante, están en el punto de mira gane o pierda y eso después de 38 jornadas no es justo, los puntos de esta jornada valen igual que los de la primera, así que los deberes deberían haberse hecho antes y dejarse de suspicacias entre colegas.