Miedo, ese es el sentimiento de miles de aficionados “millonarios” en estos momentos en el que la incertidumbre se ha apoderado del futuro de la entidad. En puestos de promoción de descenso desde hace varias jornadas, no mejora con el transcurso de los días y ya queda tan sólo tres jornadas para que acabe el torneo Clausura y de seguir así, tendrá que disputar la promoción para salvar la categoría y no descender.

En estos momentos la plantilla está en la situación en la que todo sale mal, el balón quema en los pies y tiembla el pulso a la hora de rematar a portería. El partido de la semana pasada era clave para la permanencia, Olimpo está en la disputa por salvarse y River Plate le visitaba, al final un empate sin goles que dejaba las cosas tal y como estaban pero con un partido menos para la finalización del campeonato. Incluso desde los diarios digitales argentinos se le acusa a JJ Diaz de salir a empatar.

El miedo se ha hecho presente en los jugadores, las botas pesan demasiado en el tapete,los jugadores andan paralizados de terror de ser señalados como el plantel que descendió al equipo millonario. La frase típica de partido a partido no está funcionando y a pesar de un Clausura decente, la baja renta de puntos de otros campeonatos ha llevado a esta situación a uno de los equipos más grande de Argentina y Sudamérica.

Todavía más triste es la rivalidad, ambos clubes deberían disputarse los torneos argentinos y demostrar que verdaderamente son grandes, pero lo que ocurre es que se ríen xeneizes ante las últimas malas campañas de su club, se consuela con el mal ajeno y deberían darse cuenta que el fútbol no sería lo mismo con el eterno rival en otra categoria.