Después de cinco scudettos consecutivos por el Inter de Milán, el título cambia de dueño pero no sale del estadio Giuseppe Meazza y son los rossoneros los que han conseguido su entorchado número dieciocho igualando nuevamente a su vecino y lejos todavía de los veintisiete que tiene la Juventus de Turín.

Ha tenido que esperar siete años para volver a ser el equipo puntero en Italia, unos años en los que ha tenido que rejuvenecer su plantilla. Esta temporada ha conjuntado un grupo de veteranos y noveles, esta combinación la ha sabido mezclar perfectamente Massimiliano Allegri.

La temporada del veterano Abbiati ha sido sorprendente, su experiencia ha sido clave para dar seguridad a sus compañeros Thiago Silva ha aprendido el oficio de central junto a Nesta estos últimos años, está ha sido su mejor campaña con la elástica milanista.

Una de las agradables sorpresas que no ha deparado el Milán ha sido Kevin Prince Boateng, portento físico que ha colaborado desde el centro del campo, estuvo dubitativo al principio de la campaña, pero poco a poco con su capacidad para cubrir espacios y para lanzar al equipo al ataque, fue ganándose su lugar en el once titular.

El fichaje de Van Bommel en el mercado de invierno, ha sido acertado. En el mediocentro defensivo, el holandés se ha movido como pez en el agua y ha colaborado en las gestiones defensivas de su equipo, convirtiéndose en el eje. 

Y por último destacar el tridente ofensivo, Pato ha tenido algunos problemas físicos este año, pero cuando ha estado en forma ha sido decisivo. Robinho ha sido un jugador de equipo, sin molestar cuando le tocaba estar en el banquillo y ha sabido sacrificarse en el terreno de juego por el bien del conjunto. Por último y no por ello menos importante, Zlatan Ibrahimovic ha rentabilizado su fichaje con goles, en el terreno de juego su poderío físico y la oportunidad de dar segundas jugadas han sido importantes para el ataque rossonero.