Y llegó el último partido de estos cuatro clásicos que se están disputando estos últimos dieciocho días. El último episodio de una montaña rusa de sensaciones que llevaban al éxtasis a la afición en un partido y en el siguiente bajaban al más profundo desánimo. Con una temperatura que ha ido subiendo conforme iban pasando los clásicos y que llegó a niveles insospechados después del partido de ida de Champions.

Estos clásicos puede pasar a la historia por el empeoramiento de relaciones entre culés y madridistas, tal vez por haber perdido el Real Madrid un señorío que ha llevado con orgullo en sus 109 años de historia, por haber ganado una Copa del Rey tras 18 años y ante el eterno rival. O tal vez pase a la historia por la clasificación de uno u otro equipo para la final de Wembley, por la expulsión de Pepe, por el excesiva dureza de los jugadores madridistas o por las acusaciones de teatro a los jugadores culés. Pero lo que está claro es que no pasará a la historia por el fair-play entre entidades y un gran juego por parte de ambos en cada partido.

El Barça se presenta ante su afición con la alegría de ver en la convocatoria a Abidal, una de las mejores noticias que nos va a dar esta serie de partidos. Solventando la polémica del césped cortándolo bien cortito y regándolo a su gusto para que esté rápido y favorezca el fútbol de ataque. Con tranquilidad pero sin renunciar a su estilo de juego, con ganas de dar a su afición la alegría de ganar al eterno rival y confirmar su presencia en la finalísima, así se espera a los hombres de Pep Guardiola.

Mientras tanto el Real Madrid llega buscando la remontada, creyendo en ello y creo que buscará salir como lo hizo en la primera parte en Mestalla. Está vez no habrá esquema defensivo, no está Pepe ni Sergio Ramos, así que no queda otra que atacar la portería de Valdes para buscar la hazaña. El problema es que si te despistas en defensa ante un equipo como el Barça puedes llevarte una mala pasada y ver como pueden hacerte goles que te empeoren la situación.

Muchos creen que la eliminatoria está resuelta, el que piense eso en un Barça-Madrid se equivoca, me da igual las diferencias en el juego, pero en un campo en el que están Messi, Iniesta, Xavi, Pique, Cristiano, Özil, Benzemá y Di Maria todo puede pasar y la calidad técnica de unos y otros pueden darnos resultados diversos.

Lo más lógico es que el Barça esté en Wembley, será justo vencedor de una eliminatoria que personalmente me ha defraudado por el estilo de juego de los hombres de Mourinho, este tiró noventa minutos en el partido de ida buscando el empate sin goles y que ahora tiene que purgar sus pecados en un campo hostil que le tiene ganas.

Al final la UEFA desestimó las denuncias, tanto las del Barça contra Mourinho, como las del Real Madrid ante los jugadores culés por fingir excesivamente en las faltas. Por fin alguien ha puesto cordura en esta semana de locos que lo único que han conseguido ambos clubes es llevar unas imágenes patéticas fuera de las fronteras de nuestro país.

Espero que no se vuelva a repetir cuatro clásicos nuevamente, estoy deseando que termine todo para no volver a ver a un país dividido por un simple deporte. Esperaba con ansiedad esta serie de partidos, disfrutar de ellos, gozar viendo a los mejores jugadores y los dos mejores equipos del Mundo, pero me he llevado una desilusión debido a tanta intensidad y mal hacer por parte de unos y otros.