Nadie quiere ir al banquillo del Atlético de Madrid, nadie quiere aceptar el reto que supone llevar a los rojiblancos hacia lo más alto. Todos sabemos que en presupuesto no se puede comparar a los dos de arriba, pero como mínimo los del Manzanares deberían tener la capacidad de luchar por el tercer puesto, tanto por plantilla como por historia.

Pero no es fácil encontrar al entrenador que trague con el desafíode estar como máximo responsable de los rojiblancos. Es casi imposible estar en armonía con afición, directiva y jugadores al mismo tiempo. Si no es una, será la otra y sino sería la siguiente, siempre hay algo que hace que todo se vaya abajo y haya un ambiente enrarecido en el ambiente.

Quique Sánchez Flores tenía el beneplácito de una parte importante de la afición, dos títulos europeos y volver a ser grande en el viejo continente. Pero los jugadores no se comprometieron en la presente campaña y se han vivido guerras con pesos pesados dentro del vestuario, es el caso de Diego Forlán. Al final el técnico tuvo que anunciar como todos sabemos que no continuaría en el banquillo atlético.

La afición no tuvo un buen recuerdo de Gregorio Manzano, en estos momentos me acuerdo del caso “Movilla” defenestrado por el técnico jiennense y amado por el graderío, que no dudaba ningún solo instante en recordarle que querían a su siete. Ahora ha sido la cuarta opción, pero no ha dudado en decir que sí a la petición de la dirección deportiva recientemente comandada por Caminero.

Pido a la afición del Atlético que confíe en mí

El objetivo de los colchoneros este año y como los demás será volver a la Champions, ahora es el turno de confeccionar la plantilla y que de una vez por todas los poderes rojiblancos se pongan de acuerdo para remar hacia la misma dirección.