César cumplirá cuarenta años el próximo 2 de septiembre, a esa edad cualquier jugador ya está retirado pero el eterno guardameta continúa en activo y con ganas de competir con Diego López por la titularidad. El cacereño no se ve como suplente y sabe que puede tener su oportunidad en cualquier momento con los “groguets”.

Siempre he dicho que un portero se va haciendo con el tiempo. En la juventud puedes tener más reflejos, más velocidad pero careces de una de las virtudes que poco a poco agrandan a un portero, la experiencia. Esa virtud la tiene de sobra César, que con el paso de los años y como los grandes vinos ha mejorado y ha seguido rindiendo al máximo nivel como en sus primeros años.

Empezó en el Plasencia y enseguida recaló en la cantera del Real Valladolid, corría el año 1992 y unos días después de que el Barça ganara su primera Champions en Wembley, debutaba César en Primera división en las filas pucelana y precisamente ante el equipo que dirigía Johan Cruyff, un gran equipo para empezar una carrera como guardameta de élite.

Hasta el año 2000 no cumpliría su sueño de llegar a un grande, pero tuvo la mala suerte de dar con Iker Casillas. A pesar de vivir en la sombra de uno de los mejores porteros de la historia española, en plena negociación por la renovación del madrileño, Del Bosque dio la alternativa a César en el final de temporada del 2001/02, entre ellas la final de Champions de Glasgow en la que cayó lesionado y no pudo terminar el encuentro. Luego nuevamente el ostracismo durante tres temporadas más.

Cansado de esperar en el club blanco decide fichar por el Real Zaragoza y sentirse nuevamente futbolista, en La Romareda estuvo tres temporadas en la que volvió al más alto nivel y la Premier league se fijó en él, concretamente el Tottenham Hostpurs, una andadura que tuvo más penas que gloria y en la que sólo jugo tres partidos a nivel oficial.

Con la lesión de Renan en el Valencia, llegó la oportunidad de regresar a nuestro país. El nivel mostrado esa media temporada hizo que el Valencia le ofreciera la renovación para una campaña más en la que fue titular, a pesar del fichaje del joven Moyá, que no tuvo éxito en el Mestalla.

Ahora llega al Madrigal y el veterano guardameta que llega como suplente de garantías de Diego López, pero su competitividad y su veteranía le pondrá las cosas difíciles al gran portero amarillo.