Cada día que pasa me doy cuenta que nuestro fútbol se muere, por lo menos el que conocemos en la actualidad. Es raro ver el equipo que no tiene problemas económicos o que no está al borde de la famosa ley concursal. Esto debe cambiar y parece que el estado se ha puesto manos a la obra para evitar dañar la imagen de nuestro fútbol fuera de nuestro país.

Será raro ver algún equipo que milita en las categorías profesionales descender. Betis y Rayo se encuentran en la famosa ley concursal, mientras el Granada está endeudado hasta la médula y no ha llegado ni siquiera a ser sociedad anónima. Estos datos son de los tres ascendidos a la máxima categoría, pero podemos mirar a los equipos que están en la liga BBVA.

Real Madrid y Barcelona encabezan la deuda de nuestro fútbol, más de mil millones de euros deben entre ambos, pero pueden afrontarla gracias a los multimillonarios ingresos que consiguen a lo largo de la temporada. Cerca de los 500 millones de euros deben Valencia y Atlético de Madrid, los levantinos han conseguido reducir la deuda este curso gracias a la venta de Villa y Silva, más la paralización de las obras del nuevo Mestalla que era una auténtica sangría en la maltrecha economía “che”.

Hemos hablado de los equipos que más deben en nuestro país, pero los clubes más modestos son los que verdaderamente lo están pasando mal y los que se aprovechan del vacio legal para acogerse a la ley concursal, de esa manera conservan la categoría ante los impagos y salvan la mala gestión de unos directivos mediocres.

Cuando la bola se iba haciendo grande, tuvieron la opción de gestionar más acertadamente sus economías, pero muchos clubes con la ambición de ganar títulos, estar en Europa o simplemente salvar la categoría se fue endeudando, cada día más y cerrando los ojos ante el derrame monetario que dejaban las cajas fuertes de los clubes con telas de araña en su interior.

Es difícil saber lo que pasará con los clubes, pero hay que buscar soluciones inmediatamente para que este deporte que nos divierte y nos apasiona, vuelva a tener salud de cara a un futuro que en estos momentos se ve muy negro. De seguir así las cosas, podemos ver equipos desapareciendo y modestos con una gestión económica austera emergiendo a la profesionalidad, eso sería justo para los que cumplen con lo pactado y no se pasan de un presupuesto de principio de temporada.

Una gestión controlada y siguiendo el presupuesto a pie juntillas puede salvar nuestro maltrecho deporte, también lo podría hacer una inversión extranjera como puede ser del medio oriente, pero es un arma de doble filo y si no que se lo pregunten al Racing. Es cierto que muchos descenderían de categoría al no poder permitirse el lujo de contratar a jugadores de élite, no se puede prometer un sueldo a un futbolista y luego no pagar, eso es estafa.

Hace años nuestros dirigentes perdieron el rumbo de la gestión económica, ahora es el momento de reconducir a nuestros equipos al camino que perdieron años atrás.