Después del partido de anoche ante Belgrano, River Plate tiene un pie y medio en la “B”. Dos goles de ventaja se llevan al Monumental los locales en la noche de ayer. Con el segundo gol llegó la invasión de campo de la hinchada millonaria, pidiendo más actitud de cara al trascendental partido que estaban disputando y que complicaba la salvación.

Y ahí está el peligro, ¿cómo reaccionará la hinchada en el Monumental en caso de descenso? Conociendo como se las gastan los aficionados argentinos, de los más calientes de toda sudamérica, es de suponer que pueda haber incidentes y agresiones tanto a directivos como jugadores y cuerpo técnico.

Aún no se entiende el once que sacó Jota Jota en la noche de ayer, muchos especialistas de fútbol argentino comentan que sacó un equipo para bajar. Pero las críticas no se quedan sólo en el técnico, Passarella debería aprender a que el capitán es el último en abandonar el barco y ayer hizo todo lo contrario. Se quedó en Buenos Aires sin viajar y dejó huerfana a toda la expedición que viajó a Córdoba.

La mofa llega hasta límites insospechados, desde xeneizes hasta aficionados del resto de equipos de la “A” siguen riendo por la desgracía del club más laureado de Argentina, que si no lo impiden el próximo domingo descenderá de categoría.