Esta mañana mientras en una cafetería de mi ciudad degustaba mi desayuno, me ha llamado la atención la típica tertulia que podemos escuchar en cualquier rincón donde hayan dos aficionados, en cualquier bar o cafetería de nuestro país. Como buen amante de este deporte, he prestado atención a lo que hablaban estos aficionados, que podría ser cualquiera de nosotros, en una relajada tertulia deportiva.

Dos de ellos eran de tendencia culé y uno madridista. El debate venía referido a esta época de fichajes y en especial a los casos de Cesc y Neymar. Mientras que los azulgranas se referían a los recientes fichajes blancos, recordando que no se conocían apenas en nuestro país y que no eran del más alto nivel, el aficionado blanco ponía sobre la mesa la gestión del Barça a la hora de recuperar a los canteranos, teniendo que pagar por un jugador que habían tenido en la Masía años antes.

Así estuvieron debatiendo un buen rato, los azulgranas apuntando que el Real Madrid también había recuperado a muchos canteranos a lo largo de las últimas temporadas. El contragolpe era para el aficionado en inferioridad que atacaba con la mala gestión económica que estaba llevando el club de la ciudad condal. Así durante media hora, hasta que por desgracia tuve que levantarme para ir a mi puesto de trabajo.

Durante la mañana parecía que había vivido un dejà vu, y más tarde recordé el porqué. De todo es sabido que la hegemonía tanto de Barça como del Real Madrid se basa en ciclos que duran varios años, algunos ciclos se alargan más y otros menos. El que vivimos ahora me recuerda a la época de los galácticos del Real Madrid, los años en el que Raúl conseguía tres Copas de Europa y diversos trofeos en una era inmejorable para el fútbol blanco. En esas en la Ciudad Condal llegaban fichajes costosos, los Rochemback, Geovanni, Overmars, Petit, etc,dejaban las arcas del club vacías y el club seguía buscando una identidad que le había dado el Dream Team de Johan Cruyff y que habían perdido con el transcurso de los años.

Ahora es el Real Madrid el que ficha jugadores que llevan una incógnita en la cabeza, sin saber que nivel dará al equipo durante el transcurso de la temporada y con la incertidumbre de haber acertado o no, en la decisión de sus fichajes. Mientras en el otro lado del puente aéreo suenan grandes fichajes como puede ser Cesc, con una plantilla que está dando un gran rendimiento y que está reinando tanto en nuestro país como fuera de él. Y que si no se acomodan seguirán teniendo oportunidad de ganar muchos más títulos. 

He dicho antes que las hegemonía de uno de estos clubes se basan en ciclos, así que habrá que esperar para saber si el Real Madrid 2011/12, es capaz de darle la vuelta a la ruleta para que en la Castellana se vuelva a celebrar una liga o algún título europeo.