Menezes no encuentra la manera de que el motor de los cariocas carbure y pueda funcionar como antaño. La alegría, ilusión y fantasía a las que nos tenía acostumbrados desde que eramos críos, no está y por lo que se ve, ni se le espera en esta edición de la Copa América.

Dunga consiguió que Brasil fuera un equipo, que se dejará de pensar sólo en atacar y tuviera un orden defensivo, con él Brasil era fuerte y jugaba como lo hacían las grandes selecciones europeas, gracias a ello se pudo codear en este fútbol más físico y con menos fantasías. El actual técnico está empeorando una de las selecciones más seguidas en todo el mundo, llenando de dudas a sus propios jugadores y faltos de grandes estrellas en su once titular, en el que han idolatrado a marchas forzadas a un jugador de 19 años como es Neymar.

La nueva estrella no va a salir favorecida por tantas comparaciones, tampoco con el deber de liderar una selección en horas bajas. Sin un líder dentro del terreno de juego capaz de levantar al equipo, Brasil a pesar de ser la eterna favorita, no está en condiciones de garantizar a la torçida de ser finalistas.

Hoy han comenzado venciendo con el gol de Jadson, sustituto en el once titular de Robinho, en la primera parte. Paraguay consiguió darle la vuelta al marcador en la segunda parte, superando a la canarinha en muchas fases del partido, Santacruz y Valdez fueron los goleadores para los rojiblancos. En los últimos momentos del partido Brasil dominó pero sin llegar con verdadero peligro a la portería de Justo Villar, finalmente en el último minuto Fred salió al rescate de los suyos y logró el empate para salvar a una floja Brasil.