Estarán de acuerdo conmigo en una cosa, los trabajadores que hacen bien su trabajo y son profesionales deben cobrar su salario. Nadie trabaja gratis hoy en día y menos con esta crisis que está llevando a la ruina a muchas familias de nuestro país. También es cierto que los futbolistas son unos privilegiados con los salarios que perciben muy superiores a los de cualquier trabajador de la calle, pero al fin y al cabo son trabajadores que no tienen la culpa de los millonarios salarios que se pagan en este deporte.

La crisis de nuestro fútbol no tiene a su primera víctima y es que en las categoría inferiores de nuestro país estos casos se dan con frecuencia. Los jugadores del Rayo Vallecano no han cobrado y con la ley concursal parece que irán al día, pero lo que se le adeuda de las temporadas pasadas estarán como acreedores del club, en la lista serán de los últimos para percibir el dinero que se les adeuda, lo que les ha llevado a posponer su vuelta a los entrenamientos hasta que hayan llegado a un acuerdo con el máximo mandatario del club.

Ahora para más inri para los jugadores que consiguieron el ascenso a la liga BBVA, parece que el club está pensando en hacer un ERE con su plantilla, lo que llevaría a muchos jugadores al despido, algo que no solucionará el problema. Y la afición mientras tanto sigue luchando para que se solucione el problema del club de sus amores, según ellos la gestión económica desde que llegó Martín Presa es totalmente nefasta y no ha cumplido con las promesas que hizo al llegar al club. Encima se han visto con los precios que quiere sacar los administradores del club en los abonos, caros para gente obrera y gente humilde que no se puede permitir el lujo de pagar por sus carnets la cifras que se están barajando y que puede ser del 100% de subida.

Lo que está ocurriendo en el Rayito no será la última vez que ocurra en los años venideros, nos hemos empeñado en poner parches a la balsa neumática y tiene un gran agujero, hace agua por todos los rincones y por más que queramos achicarla es demasiado tarde, hasta ahora hemos sabido mantener a flote nuestra nave, pero en vez de buscar una solución drástica al problema hemos hecho lo que mejor sabemos hacer en España, mirar hacia otro lado.

Los dirigentes de nuestros clubes han gastado más de lo que tenían, ahora los actuales que están luchando por salvar las entidades se están llevando el deshonroso honor de ser los que han condenado a unos clubes que llevan años en la deriva.